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El segundo ciclo.

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  El cambio de estación se dará en pocos días y con ella llegará la reflexión sobre lo que va dejando la vida. En estos primeros dos años de viaje he soñado, amado, deseado e imaginado hasta el punto en que las palabras no bastan. No esperaba que las ideas y sentimientos que he guardado en este espacio llegarían más allá del lenguaje. En este día tan especial no queda más que agradecer, reflexionar y ver con asombro los lugares que he tocado con mis líneas. Son dos años de sorpresas y aprendizaje porque en este viaje he podido ser y estar con libertad. Mi deseo en este segundo ciclo es que mi corazón que es un gorrión siga cantando sin perder la esperanza. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Evidencias.

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    ¿Existe un límite para los sueños?    No poseo todo el conocimiento que me gustaría tener, pero he aprendido a dejar de pensar en el pasado. Si hoy recurro a él es porque traigo a la mente aquellos momentos de gozo que me han traído felicidad.   Me mantengo en movimiento, ya sea por andar propio o llevada por la marea cuando creo que he perdido el rumbo. Sea como sea, la realidad me obliga a aceptar las consecuencias de mis decisiones. No siempre he tomado las mejores, pero tampoco puedo decir que me han gobernado las peores.   Justo en medio de la realidad y su peso, encuentro algunos oasis de levedad en los que me permito soñar sin ataduras.   Sueño en presente y recurro al pasado para hallar pequeñas señales que son la evidencia de un propósito mayor. Sueño incluso en medio del caos más aleatorio.   Me permito soñar entre lo deseado y lo obtenido mientras pinto mis cielos en libertad. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Códigos y mapas.

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    Hemos encontrado el puente que atraviesa la brecha que separa nuestras vidas.   Existes sin estar y te escondo entre cada una de las líneas que escribo. Nuestros códigos y reglas están ocultos para los demás.    La adrenalina que siento al esperar en la puerta de llegadas no tiene comparación. Tampoco la tienen la primera mirada, la sonrisa incontrolable y ese primer acercamiento que me da la vida.   Juntos habitamos un sitio íntimo, creamos un paraíso que trazamos en un mapa hecho de sensaciones, compañía y respiración compartida.    El tiempo se convierte en un fragmento que se guardará en la memoria.   Confieso que me gusta la entrega, me apropio del lenguaje que hablamos en silencio y disfruto la ilusión de pertenencia.   Nos reservamos esta historia que ocultamos celosamente.   Habitamos el presente.   No hay signo o señal de lo que nos espera.    Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Sigilo.

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    Me desarma tu lucidez y el silencio contemplativo que me hace sentir en casa.   Me envuelve la certeza de que nuestra intimidad no radica solamente en la piel.   Existes más allá del momento, del pensamiento furtivo y de la acción cotidiana.   Habitas en la historia, en lo individual y lo compartido. Permaneces en el eco de cada anécdota y en las imágenes que son la evidencia de un momento.   Me quedo con tu nombre que pronuncio entre líneas y con la sonrisa que se asoma de forma discreta.   No necesito promesas ni la luz robada de mil soles. Cada día me alimento con el fragmento de la historia que nos refleja.     Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.  

Claridad.

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  Me gustan las historias sencillas, historias de una vida que se va construyendo entre días tranquilos e intensos, dependiendo del momento y de la naturaleza incontrolable de ciertos eventos.   En este universo tan incomprensible es poco realista el deseo de paz eterna. A pesar de saberlo, apago toda lógica e imagino lo que sería ganarle al tiempo.    No deseo inmortalidad o trascendencia absurda. Quiero tiempo para aprender y disfrutar de las cosas pequeñas. Quiero tiempo para saborear las maravillas que suelen ocurrir una o dos veces en la vida.   Me he asombrado y he recibido sorpresas agradables, he llorado de felicidad y también he derramado lágrimas de tristeza ante lo que no se puede evitar.   Llevo conmigo la experiencia de los días, pensamientos y vivencias que solamente la mala memoria desvanecerán.   Por primera vez en mucho tiempo he abandonado los pensamientos en espiral que me hablaban con insistencia acerca de la persona que fui y que y...

Habitar.

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    Hay una infinidad de ideas y sueños que me rondan, pero no he encontrado el momento para dar libertad a las palabras. Quizá es que me he dejado absorber un poco por lo cotidiano o sencillamente me distraigo con suma facilidad.    ¿Todo ha sido dicho? ¿Ya no hay sentimientos ni sensaciones sobre las que no se ha escrito antes?   Parece que en el sentido más profundo de algunas palabras, el camino de lo vivido les otorga un significado personal.   Pensando en todas aquellas palabras que aún no he dicho, nuevamente escribo sobre ti.   Deseo con humildad el favor del tiempo para dejar atrás lo que no necesito comprender y alcanzar juntos aquellas primaveras de flores de azahar y olivo.   Quiero apropiarme de las mañanas y noches de café recién hecho mientras encuentro en tu mirada las maravillas que has visto con asombro durante el paso de tus días.   Si es posible reescribir el guión de nuestras vidas, entonces pediría disfrutar infinitament...

Lo eterno.

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  Si tuviera que elegir una palabra para regalarle a Fabio, sería "eterno".   Dicen que no hay sentimientos ni sensaciones imperecederas pues todo en este mundo caduca y es absolutamente finito.   Quizá se diga todo eso porque la inmortalidad es tan temida como deseada, pero hoy no hablaré de lo curioso que me parece el decidirse a vivir hasta el momento en que se siente cerca la posibilidad de morir.   La última vez que vi luciérnagas fue en una madrugada de agosto. Aquella noche de verano había sido algo accidentada pues Fabio y yo extraviamos el camino hacia la pequeña casa que habíamos alquilado por unos días.   En aquel sitio, tan agreste como tranquilo, vimos encenderse poco a poco aquellas pequeñas luces que parecían titilar entre los árboles.   Siempre he pensado que las luciérnagas son estrellas terrestres. Ellas son algo tan misterioso y tan vivo que cualquier explicación científica sobre la manera en que producen su luz me parece poco satisfactor...