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Fuego.

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  Dicen que el mundo ya no terminará hundido en el agua, pero sí entre llamas.   ¿Qué haremos si el fuego que nos pertenece se extingue? ¿Será demasiado tarde?    ¿Seremos consumidos y volarán las cenizas dejando al descubierto nuestras cicatrices por todo aquello que hemos sido?   No. Yo sé que no será así.   Es con nuestro fuego que espero la llegada de una claridad tan absoluta que no dejará espacio para dudas.   Este fuego que existe es vida porque somos continuidad, evolución y supervivencia.   Ya no temo a quedar bajo una lluvia de cenizas porque hoy comprendo que siempre hay posibilidad de encontrar esperanza.   Hay noches que parecen no ceder, pero me doy cuenta de que por primera vez mis certezas no titubean. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su respectivo autor.

Contener.

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    Perteneces a esa parte en mi vida que ya no será.   Escucho el segundero mientras las manecillas marcan una hora incierta. Nunca se sabe qué tan largos son los minutos entre la tristeza y el insomnio.   Una vez más vuelvo a ti. ¿Te quedarás hasta después de que se vaya la noche o te irás cuando el cansancio me haga dormir?   Dime que eres el fantasma que me acompaña y que no vendrán los demonios hambrientos que grabaron tu nombre en piedra.   Por favor quédate un poco más y bailemos lento hasta que el arrullo me duerma.   Por favor quédate hasta que el mundo recupere su claridad.    Por favor quédate hasta que obtenga las respuestas que el cielo me niega.   ¿Me amarás desde tu silencio o todo lo que hemos sido se difuminará? Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su respectivo autor.

En el exilio.

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    Desde mi balcón observo que las copas de los árboles reclaman su espacio a través de la densidad de la neblina. Me gusta llenar mis pulmones con el aire frío mientras la mañana se va anunciando con la incipiente luz.    Confieso que espero ilusionada el momento en que los árboles comiencen a mudar sus hojas con el cambio de estación. Sé que es un error no anclarme al presente, pero el porvenir me ofrece el consuelo de la esperanza.   En este tiempo de silencio llegaron nuevas voces para acompañarme. Hemos compartido el pan y la mesa mientras las risas aparecen y la charla corre libre. Me gusta pensar que el exilio elegido me ha enseñado a mirarme más allá de los cambios obligados.    Hoy he decidido comenzar a dejar ir el luto con agradecimiento.   Hoy he roto el silencio dejando que el amor me atraviese.  Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su respectivo autor.

El alma que respira.

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    No vi un túnel de luz. No esperaban por mí aquellos amores que he perdido. No vi ancestros y ninguna divinidad tomó mi mano dándome la bienvenida.    Lo que experimenté fue una tibieza que me abrazaba de manera protectora. No había preocupaciones ni pensamientos más allá de esa sensación de paz que experimentaba.   Me invadió el deseo de no salir de ese estado pues quería permanecer inmersa en ese pequeño capullo que para mí era el universo entero.   Al regresar, junto a mi primera bocanada se quedó grabado ese momento de paz infinita que experimenté.    Cuando vuelven esos recuerdos también revive la incertidumbre de no saber si aquella experiencia fue solamente la creación de los impulsos eléctricos de mi cerebro frente a la pérdida de los sentidos.   Sigo sin saber sobre el misterio de la muerte y tampoco sé si existe el paraíso.   En estos meses he experimentado el duelo que deja una pérdida tan profunda como definitiva.  ...

Bajo la luz invernal.

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    La vida va despertando con la pálida luz de esta mañana de invierno. El frío se cierne sobre la piel mientras una ciudad hecha de nieve se aprecia por la ventana.   En medio del paisaje blanco busco el calor de mis deseos para mantenerme en el presente.   Creo en el equilibrio natural en el que la cosecha llega a su tiempo.    Con los años a cuestas vivo la aceptación y el perdón ante aquellos momentos en los que me castigué con severidad pensando  que pude reaccionar de forma distinta ante ciertas cosas en mi vida.   He descubierto que hay hilos invisibles que últimamente mueven mi existencia para enfrentarme a lo que me parece absurdo. ¿Cómo evitar ser arrastrada por las consecuencias de las decisiones que tomó alguien más?   Veo con mirada compasiva todo aquello que es inevitable en los días. La esperanza me sigue brindado balance y consuelo ante la incertidumbre del porvenir. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.  ...

El tercer ciclo.

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    Después de mañanas calurosas parece que el otoño se ha adelantado pues el frío reina a pesar de los rayos del sol que caen de lleno sobre la ciudad.   Hace tres años que comencé a contar un poco del silencio que encuentro en mis días y desde entonces he descubierto y aprendido más de lo que pude imaginar.   En estos años he puesto voz a historias y también he escondido alegrías y tristezas entre líneas. Supongo que esto es natural en mi vida pues entre lo que declaro y lo que mantengo oculto siempre hay algún momento de inspiración.     Hace tres años no buscaba más que sacar ideas anotadas en trozos de papel, pero con el tiempo logré despertar una parte de mi voz que habitaba tan profundo que era imperceptible.    Mi corazón que es un gorrión cambió de aires sin pretenderlo. Él aprendió a mostrar sus pasiones sin traicionarse en el proceso e intenta confiar en su camino.    Son tres años de extravíos y encuentros.   Con es...

La fragilidad de los recuerdos.

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  No es la primera vez que Fabio me ayuda a llenar espacios vacíos en mi memoria. Hay ciertos eventos en mi vida cuyas lagunas a veces son más profundas de lo que me parecen en un principio.   Los médicos dicen que hay ocasiones en las que la mente se protege de algunos recuerdos desarrollando una especie de memoria selectiva que puede confundir fechas o lugares.   Fabio siempre es muy paciente cuando le pregunto sobre hechos que me resultan extraños o un poco distintos conforme los voy recordando. Supongo que entre la niebla en la memoria y la percepción hay un punto en el que los recuerdos parecen piezas que no encajan.   Hay veces en las que no recuerdo con exactitud porque una pequeña parte de mí se quedó rezagada en un momento que hoy puede parecer tan ajeno como lejano.   Si algo he aprendido en estas semanas de silencio es que pese a la pérdida hay rompecabezas que funcionan aunque luzcan incompletos.    No me resigno aunque existan días en los ...