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Habitar.

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    Hay una infinidad de ideas y sueños que me rondan, pero no he encontrado el momento para dar libertad a las palabras. Quizá es que me he dejado absorber un poco por lo cotidiano o sencillamente me distraigo con suma facilidad.    ¿Todo ha sido dicho? ¿Ya no hay sentimientos ni sensaciones sobre las que no se ha escrito antes?   Parece que en el sentido más profundo de algunas palabras, el camino de lo vivido les otorga un significado personal.   Pensando en todas aquellas palabras que aún no he dicho, nuevamente escribo sobre ti.   Deseo con humildad el favor del tiempo para dejar atrás lo que no necesito comprender y alcanzar juntos aquellas primaveras de flores de azahar y olivo.   Quiero apropiarme de las mañanas y noches de café recién hecho mientras encuentro en tu mirada las maravillas que has visto con asombro durante el paso de tus días.   Si es posible reescribir el guión de nuestras vidas, entonces pediría disfrutar infinitament...

Lo eterno.

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  Si tuviera que elegir una palabra para regalarle a Fabio, sería "eterno".   Dicen que no hay sentimientos ni sensaciones imperecederas pues todo en este mundo caduca y es absolutamente finito.   Quizá se diga todo eso porque la inmortalidad es tan temida como deseada, pero hoy no hablaré de lo curioso que me parece el decidirse a vivir hasta el momento en que se siente cerca la posibilidad de morir.   La última vez que vi luciérnagas fue en una madrugada de agosto. Aquella noche de verano había sido algo accidentada pues Fabio y yo extraviamos el camino hacia la pequeña casa que habíamos alquilado por unos días.   En aquel sitio, tan agreste como tranquilo, vimos encenderse poco a poco aquellas pequeñas luces que parecían titilar entre los árboles.   Siempre he pensado que las luciérnagas son estrellas terrestres. Ellas son algo tan misterioso y tan vivo que cualquier explicación científica sobre la manera en que producen su luz me parece poco satisfactor...

Lucidez.

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    El alba y el atardecer construyen un puente que une dos vidas, ambas tan misteriosas como vibrantes.   Transito por ambas, yendo entre lo cotidiano que ocurre bajo el sol y la paz que otorga el silencio mientras llegan pensamientos vacuos, de espera, de esperanza o de fe.   Me reconcilio poco a poco con el tiempo, con las calles y las luces, con la gente que en esta misma ciudad va inmersa en un océano de ideas y sentimientos.   Me consuela la respiración frente al ansia y me maravillan aquellas pequeñas cosas que pueden parecer ordinarias.   Es el sol, es el cielo, son las estrellas tímidas que alcanzo a ver tras la ventana.   Es la naturaleza urbana, su fauna y las aves cuyos cantos llegan cuando va aclarando el alba.   Consuelo a mi ser encontrando un espacio lejos de aquello que nubla mi mente.   Encuentro la pausa para escribir, soñar e imaginar.  Elijo las palabras para dibujar en actos aquello que anhelo alcanzar.   Respi...

Deuda.

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    Las hojas absorben la tinta de las cartas que esperan a ser enviadas.   En medio de las horas y en los kilómetros que nos separan, encuentro consuelo imaginando tu andar diario. Te veo absorto en textos que cuentan historias que nos son ajenas.   Te tengo presente, Fabio. Tú también vives en mis palabras.   Nos esperan los paseos con el aroma de las flores de naranjo en primavera.   Aguardo por aquellas tardes que se convertirán en noches. Beberemos juntos el café de la mañana.    Nos debemos la pasión, la sincronía y lo cotidiano que nos traerán los días.   En todo esto pienso, Fabio. ¿Ahora me crees cuando digo que deseo tu regreso? Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Nudos.

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  Sigo buscando coincidencias, lenguajes ocultos entre líneas y una justificación que una hechos aislados.   Esto es lo malo de contemplar por mucho tiempo lo ocurrido en el pasado.   Me niego a reconocer que gran parte de la vida se resume en lo abstracto y, en el sentido más secreto, las ideas y sentimientos no siempre saltan a la realidad ni pueden ser demostrados en la materia.   Me pierdo entre conceptos y dialéctica sin saber si me encuentro en manos del destino.    Quizá estoy en un punto en medio de la suerte o del infortunio, intentando encontrar un poco de lógica frente a la incertidumbre que pretende tornarse en miedo.    Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Anclaje.

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    Mi mente divaga, las ideas se enredan anudándose y mis palabras me parecen ajenas.   Mis pensamientos se dividen yendo de un tiempo a otro hasta confundir las conjugaciones.    Los días que han sido felices se mezclan con la esperanza del futuro mientras habito mi presente.   Busco un punto de realidad para no perder mi camino entre espejismos.    No hay manera de encontrar una respuesta irrefutable o una certeza absoluta.   Me fío de lo que has sembrado en mis ojos para anclar el horizonte en medio de la confusión que vivo.    Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Sueños y soñadores.

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    Siento que hilos invisibles toman el control de mi existencia y soy un juguete que pierde su albedrío en medio del sopor.   Mis pensamientos corren libres entre ideas sobre el destino y la coincidencia.   Me lleno de ilusiones y al final no tengo más remedio que anclar mis sueños con realidad.   Sueños y soñadores se alimentan entre sí sabiendo que uno no podría vivir sin el otro.   Sueños y soñadores coexistimos hasta perdernos en la unidad.    Mi corazón casi siempre olvida la brújula cuando navega entre lo onírico. Él vive, revive e imagina todo lo que solamente es magia. Él piensa, planea y realiza con pasión todo lo que tiene a la mano para que lo deseado no se quede en ensoñación.    Hoy sé que el corazón debe correr riesgos, pasar por caminos inciertos hasta comprender que hay cosas que no serán realidad a pesar del desvelo. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.