Entradas

Demora.

Imagen
      Los gorriones han vuelto, pero en algún lugar se ha quedado rezagado mi corazón.   Quizá lo único que sucede es que se está tomando su tiempo para encontrar su latido.   Volveré a anidar la prosa. Traeré luz a las ideas y a los sueños que solamente sé hilar con esperanza.   Cuando mi corazón regrese a su hogar lo hará fortalecido por los mil soles furiosos que han observado su camino. Él encontrará la ruta y volverá a dormir con el arrullo de las horas sin luz.    Mi corazón hecho gorrión cantará sin culpas ni remordimientos, comprenderá que no es malo dudar cuando los días se tornan confusos.   Todo cobrará sentido y no habrá más inquietud si se marchita la rosa antes de indicar la dirección de los vientos.   Mi corazón cantará con más fuerza al abandonar el desasosiego y abrazar la claridad. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su respectivo autor.

Algo distinto.

Imagen
    Mi problema con los últimos días de cada año tiene que ver con el ineludible recuento de los meses.    Entre lo deseado, lo vivido y lo logrado a veces hay tanta distancia que parece imposible reconciliarse con lo que también se ha extraviado.   Quizá es que mi mente se llena de cierta melancolía.    El último encuentro del año se ha dado en la tranquilidad de una noche fresca con mesas al aire libre, compañía y risas. La conversación fue fluctuando entre bromas, anécdotas y preguntas inevitables ante lo que desconocemos sobre el futuro.    Mi solución fue el silencio cuando llegó la medianoche. Abracé fuerte a Eric hasta que el brindis terminó para dar paso nuevamente a la música. No soy de palabras elocuentes por lo que la cercanía de un abrazo siempre es una buena solución.   He notado que los ánimos se suavizan cuando se trata de despedir un año y recibir uno nuevo con ojos relucientes.   Quizá soy un poco cínica al dec...

Hogar.

Imagen
    Sé que mi ausencia ha sido prolongada. Debo confesar que a veces estoy inmersa en tantas cuestiones que pierdo la noción del tiempo. De alguna forma y a pesar de todo, no dejo de ser yo.   Decidí alejarme, abandonar las vidas que parecen perfectas bajo la luz azul y me he guardado toda clase momentos, desde los pequeños hasta los más ingratos.    A veces revelo tanto sobre mí que necesito intervalos de soledad para cultivar mis palabras.   En esta ausencia elegí como refugio un lugar rural. En la medida de lo posible me alejé de todo contacto virtual para apreciar lo cotidiano y notar lo extraordinario de una manera más vital.    He adquirido la costumbre de despertar al amanecer y tomar su promesa de un nuevo día. A lo largo de las horas tiendo a valorar mucho más la privacidad, escucho las ideas que surgen en el silencio y me enamoro del misticismo de las luces bajas al caer el sol.   Sé que ha llegado el momento de volver a casa y reen...

El segundo ciclo.

Imagen
  El cambio de estación se dará en pocos días y con ella llegará la reflexión sobre lo que va dejando la vida. En estos primeros dos años de viaje he soñado, amado, deseado e imaginado hasta el punto en que las palabras no bastan. No esperaba que las ideas y sentimientos que he guardado en este espacio llegarían más allá del lenguaje. En este día tan especial no queda más que agradecer, reflexionar y ver con asombro los lugares que he tocado con mis líneas. Son dos años de sorpresas y aprendizaje porque en este viaje he podido ser y estar con libertad. Mi deseo en este segundo ciclo es que mi corazón que es un gorrión siga cantando sin perder la esperanza. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Evidencias.

Imagen
    ¿Existe un límite para los sueños?    No poseo todo el conocimiento que me gustaría tener, pero he aprendido a dejar de pensar en el pasado. Si hoy recurro a él es porque traigo a la mente aquellos momentos de gozo que me han traído felicidad.   Me mantengo en movimiento, ya sea por andar propio o llevada por la marea cuando creo que he perdido el rumbo. Sea como sea, la realidad me obliga a aceptar las consecuencias de mis decisiones. No siempre he tomado las mejores, pero tampoco puedo decir que me han gobernado las peores.   Justo en medio de la realidad y su peso, encuentro algunos oasis de levedad en los que me permito soñar sin ataduras.   Sueño en presente y recurro al pasado para hallar pequeñas señales que son la evidencia de un propósito mayor. Sueño incluso en medio del caos más aleatorio.   Me permito soñar entre lo deseado y lo obtenido mientras pinto mis cielos en libertad. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Códigos y mapas.

Imagen
    Hemos encontrado el puente que atraviesa la brecha que separa nuestras vidas.   Existes sin estar y te escondo entre cada una de las líneas que escribo. Nuestros códigos y reglas están ocultos para los demás.    La adrenalina que siento al esperar en la puerta de llegadas no tiene comparación. Tampoco la tienen la primera mirada, la sonrisa incontrolable y ese primer acercamiento que me da la vida.   Juntos habitamos un sitio íntimo, creamos un paraíso que trazamos en un mapa hecho de sensaciones, compañía y respiración compartida.    El tiempo se convierte en un fragmento que se guardará en la memoria.   Confieso que me gusta la entrega, me apropio del lenguaje que hablamos en silencio y disfruto la ilusión de pertenencia.   Nos reservamos esta historia que ocultamos celosamente.   Habitamos el presente.   No hay signo o señal de lo que nos espera.    Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.

Sigilo.

Imagen
    Me desarma tu lucidez y el silencio contemplativo que me hace sentir en casa.   Me envuelve la certeza de que nuestra intimidad no radica solamente en la piel.   Existes más allá del momento, del pensamiento furtivo y de la acción cotidiana.   Habitas en la historia, en lo individual y lo compartido. Permaneces en el eco de cada anécdota y en las imágenes que son la evidencia de un momento.   Me quedo con tu nombre que pronuncio entre líneas y con la sonrisa que se asoma de forma discreta.   No necesito promesas ni la luz robada de mil soles. Cada día me alimento con el fragmento de la historia que nos refleja.     Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.