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Bajo la luz invernal.

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    La vida va despertando con la pálida luz de esta mañana de invierno. El frío se cierne sobre la piel mientras una ciudad hecha de nieve se aprecia por la ventana.   En medio del paisaje blanco busco el calor de mis deseos para mantenerme en el presente.   Creo en el equilibrio natural en el que la cosecha llega a su tiempo.    Con los años a cuestas vivo la aceptación y el perdón ante aquellos momentos en los que me castigué con severidad pensando  que pude reaccionar de forma distinta ante ciertas cosas en mi vida.   He descubierto que hay hilos invisibles que últimamente mueven mi existencia para enfrentarme a lo que me parece absurdo. ¿Cómo evitar ser arrastrada por las consecuencias de las decisiones que tomó alguien más?   Veo con mirada compasiva todo aquello que es inevitable en los días. La esperanza me sigue brindado balance y consuelo ante la incertidumbre del porvenir. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados.  ...

El tercer ciclo.

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    Después de mañanas calurosas parece que el otoño se ha adelantado pues el frío reina a pesar de los rayos del sol que caen de lleno sobre la ciudad.   Hace tres años que comencé a contar un poco del silencio que encuentro en mis días y desde entonces he descubierto y aprendido más de lo que pude imaginar.   En estos años he puesto voz a historias y también he escondido alegrías y tristezas entre líneas. Supongo que esto es natural en mi vida pues entre lo que declaro y lo que mantengo oculto siempre hay algún momento de inspiración.     Hace tres años no buscaba más que sacar ideas anotadas en trozos de papel, pero con el tiempo logré despertar una parte de mi voz que habitaba tan profundo que era imperceptible.    Mi corazón que es un gorrión cambió de aires sin pretenderlo. Él aprendió a mostrar sus pasiones sin traicionarse en el proceso e intenta confiar en su camino.    Son tres años de extravíos y encuentros.   Con es...

La fragilidad de los recuerdos.

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  No es la primera vez que Fabio me ayuda a llenar espacios vacíos en mi memoria. Hay ciertos eventos en mi vida cuyas lagunas a veces son más profundas de lo que me parecen en un principio.   Los médicos dicen que hay ocasiones en las que la mente se protege de algunos recuerdos desarrollando una especie de memoria selectiva que puede confundir fechas o lugares.   Fabio siempre es muy paciente cuando le pregunto sobre hechos que me resultan extraños o un poco distintos conforme los voy recordando. Supongo que entre la niebla en la memoria y la percepción hay un punto en el que los recuerdos parecen piezas que no encajan.   Hay veces en las que no recuerdo con exactitud porque una pequeña parte de mí se quedó rezagada en un momento que hoy puede parecer tan ajeno como lejano.   Si algo he aprendido en estas semanas de silencio es que pese a la pérdida hay rompecabezas que funcionan aunque luzcan incompletos.    No me resigno aunque existan días en los ...

Efectos.

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     La noche avanza mientras espero la visita de los mil Oniros.   ¿Acaso será que los recuerdos han echado el cerrojo a esta habitación?   Hoy me he convertido en una oración que flota inconclusa y va sin dirección precisa.   El miedo insiste en sacudir mi confianza, pero la esperanza sonríe enfrentando el caos que me agobia en silencio.   ¿Cuál de todos los dioses no buscará mi devoción en esta noche sin respuestas?     Mis pensamientos se hilan entre la incertidumbre y el anhelo.   Desde este silencio te llamo y me aferro una vez más a la visión de esa tierra prometida.   Si el instinto no se equivoca, ¿cuál es el peso de sus consecuencias? Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su respectivo autor.

Arrullo.

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    Disfruto de la frescura de la noche que se cuela por la ventana. Los pequeños sonidos de las cigarras irrumpen el silencio hasta formar una melodía que parece eterna.   Las horas nocturnas se me van entre esa melodía que me arrulla y entre el anhelo por desaparecer el océano entre nosotros.     Pienso en todos esos sueños en los que te he visto.    Sigo navegando y respirando nuestras palabras que van más allá de los días y de nuestros cuerpos.   Las horas siguen corriendo sin que pueda evitarlo.   Deseo que por la mañana pueda recordar los lugares en los que esta noche hemos de estar sin tocarnos. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su respectivo autor.

Intervalos.

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    Hay veces en las que mi alma divaga. Yo la espero con la certeza de que cada acto tiene un efecto que resuena como un eco infinito en la existencia.   A mi alma le gusta pasear entre tiempos. Ella va del pasado al futuro, se mueve sin correas cuando se aburre de la rutina que parece existir en el presente.   Yo le advierto sobre los peligro de querer vivir en un tiempo que no le corresponde.    Mi alma a veces regresa envuelta en sueños que quiere alcanzar de forma tan inmediata que la frustración opaca a la espera.   Tomo y acuno mi alma para consolarla ante lo que no puede ser cambiado. Le hablo acerca de los pequeños pasos que permiten acercarse a lo que se anhela.   Respiro mi historia, inundo mi ser con lo que me han enseñado los años.    Esta alma mía se aferra a la esperanza y concibe sueños que desea habitar. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su resp...

Demora.

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      Los gorriones han vuelto, pero en algún lugar se ha quedado rezagado mi corazón.   Quizá lo único que sucede es que se está tomando su tiempo para encontrar su latido.   Volveré a anidar la prosa. Traeré luz a las ideas y a los sueños que solamente sé hilar con esperanza.   Cuando mi corazón regrese a su hogar lo hará fortalecido por los mil soles furiosos que han observado su camino. Él encontrará la ruta y volverá a dormir con el arrullo de las horas sin luz.    Mi corazón hecho gorrión cantará sin culpas ni remordimientos, comprenderá que no es malo dudar cuando los días se tornan confusos.   Todo cobrará sentido y no habrá más inquietud si se marchita la rosa antes de indicar la dirección de los vientos.   Mi corazón cantará con más fuerza al abandonar el desasosiego y abrazar la claridad. Texto: Kena Rosas. ©Todos los derechos reservados. Imagen con finalidad ilustrativa, los derechos pertenecen a su respectivo autor.